Cuando nos encontramos ante un reto, la mayor parte de las personas nos precipitamos y tendemos a ir hacía construir ideas que puedan solucionar el reto.
Este es uno de los mayores errores en los que caemos cuando nos enfrentamos a un desafío de diseño. Vamos directamente a buscar soluciones cuando aún no hemos entendido el propio problema, ni al usuario ni el contexto.
Es por ello, que, antes de sumergirnos en la tormenta de ideas y prototipos, es crucial dar los primeros pasos con una mente abierta, lista para observar y escuchar.
Es importante ya que si comenzamos desde un punto de partida equivocado o sesgado por nuestra propia interpretación de lo que los clientes piensan y sienten, nos encontraremos diseñando soluciones que probablemente les aporten poco o ningún valor.
Tomémonos un momento para convertirnos en observadores activos, capturando no solo lo evidente, sino también los matices y detalles que podrían pasar desapercibidos.
El comienzo de todo desafío de diseño empieza por entender, no por resolver.
La observación va de la mano de la escucha empática. No se trata solo de oír, sino de comprender verdaderamente las necesidades y deseos de las personas involucradas.
No es un trabajo sencillo, las personas pocas veces decimos la verdad y no somos realmente sinceros ante cómo nos sentimos en una situación en concreto o ante un producto o servicio. Muy raramente el cliente nos va a expresar directamente un insight claro y de valor.
La clave está en saber ir más allá de lo que nos dicen, en escuchar las historias de nuestros clientes y de ahí obtener los insights que realmente sean de valor.
El principal resultado que debemos obtener de escuchar al cliente es, por un lado identificar sus puntos de dolor ante nuestro desafío de diseño o reto. Y, por otro lado, identificar cuáles son las motivaciones que le hacen moverse y que hace que elija una opción por delante de otra.
Una vez que se ha recopilado toda la información y escuchado las voces de quienes están involucrados, es el momento de sintetizar. De encontrar patrones, identificar puntos de dolor comunes y sacar los insights más significativos que nos guiarán a la hora de idear.
Al abordar un reto desde una posición de observación y escucha, se construye una base sólida para la creatividad y la innovación. Este enfoque centrado en el usuario da vida a soluciones más efectivas y transforma el proceso de diseño en una experiencia colaborativa y enriquecedora.
¿Qué herramientas nos pueden ayudar a escuchar al cliente y a procesar toda esa información de manera que nos pueda aportar valor?
Hay varias herramientas que nos pueden ayudar a obtener la información que necesitamos y a ordenar esta información. Aquí dejamos algunas para trabajar la escucha con el cliente:
Para obtener información veraz y válida para el desafío de diseño, es vital escuchar al cliente y realizar estas herramientas juntos.
Recuerda que una de las claves del uso de estas herramientas es no caer en suposiciones o no asumir cosas que realmente no sabemos.
¡Encuentra estas y muchas más herramientas que te ayuden a entender tu reto o problema mejor con nuestros recursos!