Innovación

Metodologías ágiles: la gestión ágil de proyectos

Tiempo de lectura:
5 minutos

Inmersos en pleno siglo XXI, nos encontramos ante un mundo globalizado que está en constante cambio, sin embargo continúa operando en su mayoría bajo las directrices de trabajo del siglo pasado.

Considerando el ciclo clásico de la gestión de proyectos: “cierre oferta – toma detallada de requisitos – diseño – desarrollo – entrega final”,  es un enfoque que no es realista para sacar adelante proyectos.

Y es que hoy en día, trabajamos en entornos de gran incertidumbre, lo cual implica que debemos estar continuamente pensando en nuevas estrategias para nuevas situaciones que puedan surgir. Debemos de resolver los problemas en el desarrollo de los proyectos, tratando de maximizar el éxito o probabilidad de éxito de los mismos.

Por más que nos preparemos, podemos no tener éxito y de ahí surge la necesidad de asumir la cultura del fallo o error y asumir la necesidad de comenzar de nuevo.

Debemos poner los medios necesarios para ser capaces de cambiar y alterar los proyectos. Y como resultado de ello, aparecen nuevas prácticas y metodologías fundamentadas en conceptos abstractos como el liderazgo, la creatividad, la innovación…

Estas metodologías se han constituido bajo la antítesis de dos supuestos del modelo de gestión que se está viniendo abajo:

  • El conocimiento es estático y se mide por cantidad
  • Las estructuras jerárquicas y estancas: las jerarquías tal y como las entendemos surgieron para resolver la eficiencia y la escalabilidad.

Agile

Es un  conjunto de principios y prácticas que se utilizan en el desarrollo de proyectos, especialmente en el desarrollo de software, para adaptarse y responder de manera efectiva a la complejidad y al cambio.

La filosofía ágil se centra en la entrega continua de valor al cliente, la colaboración efectiva, la adaptabilidad a los cambios y la mejora continua.

Se originó en el campo del desarrollo de software, pero ha extendido su influencia a diversos sectores y tipos de proyectos, incluso más allá del ámbito tecnológico.

Se basa en el «Manifiesto Ágil», un conjunto de valores y principios establecidos por un grupo de expertos en desarrollo de software en 2001. Estos valores y principios definen las prioridades y enfoques que guían las metodologías ágiles.

Los valores fundamentales del Manifiesto Ágil son

  • Valorar más a los individuos y su interacción que los principios y herramientas: el aspecto humano tiene prioridad sobre procesos y herramientas
  • Valorar más el software que funciona que la documentación exhaustiva: el cliente no sabe lo que quiere hasta que ve el software en funcionamiento
  • Valorar más la colaboración con el cliente que la negociación actual: no dependemos de un diseño inicial y estamos abiertos a cualquier cambio del cliente
  • Valorar más la respuesta al cambio que el seguimiento de un plan: los principales valores de la gestión ágil son la anticipación y la adaptación. Además, comprendemos la cultura del fallo y la abrazamos.

Y estos valores se traducen en 12 principios ágiles

  1. La mayor prioridad es satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software con valor.
  2. Aceptar que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos Ágiles aprovechan el cambio para proporcionar ventaja competitiva al cliente.
  3. Entregar software funcionales frecuentemente, entre dos semanas y dos meses, con preferencia al periodo de tiempo más corto posible.
  4. Que los responsables de negocio y los desarrolladores trabajen juntos de forma cotidiana durante todo el proyecto.
  5. Los proyectos se desarrollan en torno a individuos motivados. Hay que darles el entorno y el apoyo que necesitan.
  6. El método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo y entre sus miembros es cara a cara.
  7. El software funcionando es la medida principal de progreso.
  8. Los procesos Ágiles promueven el desarrollo sostenible. Los promotores, desarrolladores y usuarios deben de ser capaces de mantener un ritmo constante de forma indefinida.
  9. La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejora la agilidad.
  10. La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo realizado, es esencial.
  11. Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos auto-organizados.
  12. A intervalos regulares el equipo reflexiona sobre cómo ser más efectivo para a continuación ajustar y perfeccionar su comportamiento en consecuencia.

La aplicación de la metodología Agile requiere un cambio de chip y de modelo de actuación ante la gestión de los proyectos. Ya que como hemos visto es  un marco de gestión que permite resolver problemas complejos de manera adaptativa, entregando de manera efectiva y eficiente productos de alto valor para el cliente.

Algunos de los marcos ágiles están pensados para desarrollar productos de software, aunque también tienen muchas aplicaciones fuera de este ámbito.

  1. Scrum: es conocido por su estructura de roles definidos, eventos preestablecidos y artefactos específicos. El Product Owner, el Scrum Master y el Equipo de Desarrollo colaboran para entregar incrementos de producto al final de cada iteración llamada «Sprint». La transparencia, la inspección y la adaptación son los pilares que sostienen la metodología Scrum.
  2. Kanban: se centra en la visualización del flujo de trabajo. Utiliza un tablero Kanban para visualizar las tareas en varias etapas del proceso y limita la cantidad de trabajo en progreso.  Este enfoque permite una gestión más eficaz de la capacidad del equipo y mejora la eficiencia operativa
  3. Extreme Programming (XP): XP es reconocido por sus prácticas de desarrollo de software centradas en la calidad. La programación en pareja, las pruebas automatizadas y la entrega continua son componentes clave de XP. El objetivo es maximizar el valor del cliente a través de iteraciones rápidas y la atención constante a la retroalimentación.

En definitiva, la metodología Agile es una alternativa a la metodología tradicional y plantea una nueva filosofía para afrontar los proyectos.

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